A ti te estoy hablando a ti, a ti el que no escucha, a ti que con lo que te sobra me darías la luz para encender los días, a ti que juegas a ganarme cuando sabes bien que lo he perdido todo, a ti te estoy hablando a ti, aunque te importe poco lo que estoy diciendo.
A ti te estoy hablando a ti, aunque es perder el tiempo, a ti que te paso tan lejos el rigor del llanto y la melancolía, si nunca dije la verdad fue porque la verdad, siempre fue una mentira. A ti te estoy hablando a ti, aunque te valga madre lo que estoy diciendo.
(A ti ya no te queda nada, y a mi me queda por lo menos
este síndrome incurable de quererte tanto.)